demofilo.com

  • Aumentar tamaño del tipo
  • Tamaño del tipo predeterminado
  • Disminuir tamaño del tipo
Inicio Textos de los alumnos El vendedor molesto

El vendedor molesto

E-mail Imprimir PDF

     Todas las tardes se apostaba un minusválido que vendía cupones a la entrada del hotel, justamente por debajo de las escaleras que daban acceso al hall. Me percaté, en nuestra segunda jornada de estancia, que él era el responsable del insoportable olor a puro que emponzoñaba el entorno. Hasta entonces, yo, razonaba que el denso tufo debía de provenir de alguna de las habitaciones contiguas; pero no, procedía de la misma calle en donde se asentaba el vendedor. Su mal arrojo consentía dos opciones: respirar dentro, y con la puerta debidamente cerrada, el aire acondicionado o soportar el que condicionaba en el exterior. Confieso que mi irritabilidad iba en aumento, ya que al padecer simultáneamente rinitis y sinusitis mi respiración se tornaba intensamente dificultosa; esto me proveyó de los debidos malos pensamientos, en los que me advertía arrojando algún contundente objeto o incluso escupiendo al desdichado fumador. Asimismo, en tanto mascaba el miasma, me llegó el recuerdo de un desalmado comentario que escuchaba en mi niñez cuando cualquier deficiente contravenía alguna norma: “ya, pero fumar y joder saben todos”. Lo cierto es que me abstuve de ejecutar un menudo disparate y condescendí en que continuara perpetrando ambas actividades.